Carles Ferrés
La semana pasada se conocía la noticia que Victor Valdés,
portero del Barça que lleva en el club desde los doce años, no iba a renovar el
contrato que le vincula al club hasta el junio de 2014. Esta decisión
conmocionó al mundo azulgrana ya que los pilló por sorpresa.Para que nos vamos a engañar, conocemos la afición culé y
el buen trato que suele tener con los jugadores que no les gustan o que hacen
algo mal: los animan, tratan de relativizar sus errores… Claro, claro, los
palos que le cayeron desde algunos medios fueron exponencialmente superiores y antológicos
al hecho de anunciar que no iban a realizarse las negociaciones para la
renovación.
Ahora, lo que está claro es que Victor Valdés le ha
metido un gol por la escuadra a su propio equipo. Ahora le va tocar a
Zubizarreta, director deportivo buscar un portero igual de bueno para que supla
al de Hospitalet. Juego de pies, grandes reflejos, prácticamente infalible en
el uno contra uno. Vamos, lo que encuentras en la gran mayoría de equipos,
donde el portero sirve para sacar el balón de la red o para hacer un chute a
palos de rugby. “A una mala, que se ponga en forma Zubi y juegue él”, han dicho
algunos insensatos
El baile de nombres desde el momento que se conoció la
noticia fue más rápido que las partículas que giran en el Gran Colisionador de
Hadrones de Ginebra. Todos nuestros queridos compañeros medios de comunicación
a los cinco minutos conocían todos los recambios que el club tenía encima de la
mesa, incluso sabiendo que numero de pie tenia cada uno de ellos.
Im-presionante.
No hablemos de los amigos de Madrid, que montaron la
verbena más grande de la historia para celebrar que al Barça se les va el
portero con pintas de chungo y que gracias a él el Madrid vuelve a ser
candidato al título. Es verdad que posible es y que hasta que haya puntos en
juego no es matemático (topicazo), pero como decía la canción: no me llames
iluso porque tenga una ilusión.
Pero volvemos al protagonista. También hay que decir que
posiblemente Valdés no haya actuado de la mejor manera posible. A 18 puntos del
eterno rival, con la tranquilidad excepto según los medios que Messi y Villa no
se tragan, sacar esta bomba de relojería. Si quería protagonismo lo ha
conseguido. ¿Era más difícil salir a hablar, decir me voy y los motivos que
tener que volver a aguantar a los aficionados culés? Él sabrá…
No comparto prácticamente nada del artículo. Ni el tono, ni mucha parte de la opinión.
ResponderEliminarYendo al último párrafo, creo que lo ves, igual que muchos aficionados (y creo que la propia prensa catalana) de forma muy distorsionada. Creo que ha actuado de la manera más honesta, coherente y desinteresada que la situación puede permitir.
Si quisiera protagonismo, hubiera optado por las de Villadiego, y haber estado un año dando largas al club, oferta tras oferta de renovación. Si quisiera protagonismo, hubiera postergado la decisión sistemáticamente, propiciando por tanto todo un ir y venir de especulaciones y rumorología en la prensa (elemento desestabilizar por excelencia en esto del fútbol).
Por descontado, le deja ¡¡¡año y medio!!! al Barça para buscar sustituto, para pensar qué hacer. E incluso, le abre de par en par la posibilidad de venderlo en junio para sacar algo de dinero antes de que expire el contrato, si es que lo necesitan (que todo parece indicar que así es).
Valdés llevaba mucho, muchísimo tiempo, dejando claro que tenía la intención de conocer mundo, de ir a otros lugares, y de defender la portería de otros equipos, aparte del Barça. El problema ha venido en el momento en el que el club se ha tomado durante todo este tiempo sus palabras como castillos en el aire, haciendo caso omiso de ellas. Y ahora, cuando en teoría la situación es idílica y el cuadro no puede ser mejor, no han sabido encajar que uno de sus buques insignias no quiera continuar, habiendo dejado muy claro durante mucho tiempo que iba a hacerlo. Y eso ha sentado muy, pero que muy mal en Barcelona, ya sea en prensa como en ciertos sectores de la afición (muy mal acostumbrados, por cierto). Basta entender que el jugador, en el momento en el que firma su contrato, no se convierte en patrimonio del club de por vida. Se convierte en un activo del mismo hasta el día en el que expira dicha rúbrica, teniendo la posibilidad de actuar de la manera que mejor considere cuando llegue ese momento.
Me parece totalmente injusta la persecución que se está llevando a cabo con el que es, a día de hoy, para mi gusto, uno de los tres mejores del mundo en su puesto.
Sin entrar en ningún tipo de debate, me parece más que respetable tu opinión y, a veces, las críticas ayudan bastante más que los alagos y las felicitaciones.
EliminarPero que haya escrito este artículo no significa que yo lo crea al 100%. Es un texto basado en las diferentes opiniones y sensaciones básicamente reflejada de los aficionados del Barça y filtradas a través de los medios de comunicación, tratando de dar una vuelta más a todo lo que ha sucedido, como creo que he realizado personalmente en los diversos artículos escritos.
Como has comentado, Valdés es un de los tres mejores porteros del mundo, que le ha dado todo al Barça y el club debería estar más que agradecido. El es libre de tomar las decisiones que quiera. A título personal, hubiera hecho algo más coral par anunciarlo, pero decidió hacerlo así y es su decisión, que le acarreará o no consecuencias delante de los socios, que son los dueños del club